Aceite de Rosa Mosqueta y Meadowfoam: innovación en aceites vegetales para cosmética avanzada
En el mundo de la cosmética natural, la innovación no solo reside en la tecnología, sino también en la selección precisa de ingredientes de alto valor funcional. Dos aceites vegetales se están posicionando como referentes en formulaciones antiaging y reparadoras: el aceite de Rosa Mosqueta (Rosa rubiginosa) y el aceite de Meadowfoam (Limnanthes alba). Ambos combinan eficacia, sensorialidad y sostenibilidad, siendo aliados clave para las marcas que buscan diferenciarse en el mercado de la cosmética avanzada.
Rosa Mosqueta: regeneración cutánea desde el corazón de los Andes
El aceite de Rosa Mosqueta se extrae de las semillas del arbusto silvestre Rosa rubiginosa, originario de Chile y otras zonas de clima templado de Sudamérica. Su composición destaca por un alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados, como el ácido linoleico (omega-6) y el ácido alfa-linolénico (omega-3), que representan más del 80% de su estructura lipídica. Esta combinación favorece la regeneración celular, la reparación de tejidos y la mejora de la elasticidad cutánea.
Además, contiene ácido trans-retinoico (derivado natural de la vitamina A), que estimula la producción de colágeno y ayuda a atenuar arrugas, cicatrices, estrías y manchas. Esta potente actividad reparadora lo ha convertido en un ingrediente esencial en productos antienvejecimiento, post-tratamientos dermatológicos o cosmética cicatrizante.
Beneficios destacados:
- Potente regenerador epidérmico
- Mejora la elasticidad y tono de la piel
- Ayuda a prevenir y suavizar arrugas
- Aplicaciones: cremas faciales, sérums, aceites post-solares y fórmulas específicas para piel madura o con marcas visibles

Meadowfoam: estabilidad y nutrición desde la costa del Pacífico
El aceite de Meadowfoam se obtiene de las semillas de Limnanthes alba, planta originaria del noroeste de Estados Unidos. Aunque menos conocido, está ganando popularidad por su perfil técnico y sensorial único. Su principal valor reside en su altísima estabilidad oxidativa, gracias a su composición en ácidos grasos de cadena larga (más del 90% monoinsaturados), como el ácido eicosenoico y docosenoico. Esta estabilidad lo convierte en una base ideal para formulaciones cosméticas delicadas o que requieren larga vida útil.
A nivel funcional, Meadowfoam actúa como emoliente que forma una película ligera sobre la piel sin obstruir los poros. Aporta hidratación profunda, mejora la retención de agua en la epidermis y deja un acabado suave, sedoso y no graso.
Beneficios destacados:
- Estabilidad superior frente a la oxidación
- Hidratación de larga duración
- Mejora la textura de emulsiones y aceites secos
- Aplicaciones: sérums, aceites faciales secos, productos capilares y bases antienvejecimiento
¿Por qué combinarlos?
Ambos aceites ofrecen una sinergia interesante para cosmética avanzada. Mientras la Rosa Mosqueta actúa en profundidad regenerando y reparando la piel, Meadowfoam aporta una textura ligera, estable y altamente hidratante. Esta combinación resulta ideal para marcas que buscan fórmulas efectivas, sensoriales y sostenibles, con un storytelling de valor añadido.
Desde Qomer trabajamos con aceites vegetales de alta pureza, obtenidos mediante prensado en frío y con trazabilidad certificada desde el origen. Tanto la Rosa Mosqueta como el Meadowfoam forman parte de nuestro porfolio de ingredientes naturales para cosmética funcional y avanzada.
Si estás desarrollando formulaciones antiaging o de cuidado intensivo, contáctanos y te ayudamos a elegir el aceite ideal.
Descubre todos nuestros productos.
Síguenos en LinkedIn y sigue de cerca las últimas novedades.